La región tiene un atractivo de la grandiosidad de sus farallones y variedad de formas fantásticas producidas por la erosión. Justo en la puerta de Talampaya se observan las tacitas y notables petroglifos. Creado en 1997 a partir de una reserva provincial, y que posee una superficie de 215.000 hectáreas.
En el Cañón, de 23 km, se ven formaciones de toda índole de hasta 50 metros de alto y los paredones llegan a 150 metros. Estas formaciones son conocidas por su forma, como la Catedral, el Jardín Botánico, El monje, el Pizarrón, denominada de esta manera una pared cubierta de petroglifo, los Cajones, donde corre un hilo de agua.
Su riqueza paleontológica le valió ser declarada por la UNESCO Patrimonio de la Humanidad
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